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Cómo elegir un buen vino: 9 claves para convertirte en un experto

Buscar un vino no siempre es tarea fácil, por eso, si cada vez que tienes que comprar una botella te surgen mil dudas y al final siempre te decantas por el único que te suena, ¡apunta! Te damos las claves que estás buscando para elegir el vino como un experto.

 

Ya sea para una comida familiar, para una cita o, simplemente, para darte un caprichito, saber cómo elegir un buen vino puede serte muy útil. Por eso, hemos preparado una pequeña guía con todas las claves en las que deberías fijarte cuando vayas a comprar una botella si quieres triunfar. Muchas de ellas, como verás, se encuentran en las etiquetas, por lo que aprender a leerlas te vendrá muy bien.

Eso sí, es importante señalar que, como en casi todo, en el mundo del vino hay un componente subjetivo totalmente determinado por los gustos, así que, que sea un buen vino no significa que vaya a gustarle a todos. No obstante, podrás adaptar estos consejos a tus gustos y los de los tuyos para decantarte por un vino de calidad. ¡Vamos allá!

1. Vino tinto, blanco o rosado

La primera decisión que debes tomar para elegir un buen vino es si quieres que sea tinto, blanco o rosado. Esto, más que con el vino en sí, tiene que ver con otros factores externos. El primero, la comida con la que lo vayas a tomar. En este sentido, con las comidas ligeras como las ensaladas o el pescado, maridará mejor el vino blanco. Con la carne o los guisos, el tinto. No obstante, fíjate en la etiqueta, ya que algunos vinos vienen con una recomendación de maridaje en ella que puede ayudarte. El segundo factor que debes tener en cuenta es la temperatura que haga. Y es que, cuando hace calor, apetecen mucho más los vinos ligeros y frescos como los blancos o los rosados espumosos.

Por último, tampoco debes olvidarte de los gustos de las personas que lo vayan a tomar. Independientemente de los anteriores puntos, si sabes que a alguien no le gusta mucho un determinado tipo de vino, será mejor no elegirlo.

2. Denominación de Origen

Una vez que hayas elegido entre vino tinto, blanco o rosado, es momento de fijarse en otros detalles para escoger uno que sea de calidad. Una buena pista para saber si se trata de un buen vino o no, te la darán los sellos de calidad como la Denominación de Origen. Esta suele venir señalada tanto en la etiqueta como en la contraetiqueta y debe llevar un sello oficial del Consejo Regulador de Denominación de Origen, que certifica que el vino haya sido elaborado en la región que indica, con uvas procedentes exclusivamente de esa zona geográfica.

Esto ya es un aval a la hora de elegir, ya que la D.O. solo se otorga a aquellos vinos que tengan unas características determinadas y una calidad que solo se consigue gracias al lugar en el que se ha elaborado, un mínimo de cinco años desde que se reconoció al vino como producto de esa zona y un elevado prestigio en el mercado. En España hay alrededor de 70 Denominaciones de Origen, entre las que destacan D.O. Rioja, D.O. Ribera del Duero o D.O. Rueda, entre otras.

Pero si quieres garantizar todavía más su calidad, puedes apostar por vinos con Denominación de Origen Calificada, que tiene que cumplir otros requisitos extra como que hayan transcurrido diez años desde su reconocimiento de la D.O., que todo su vino se embotelle en bodegas ubicadas en la zona geográfica a la que pertenecen y que cuente con un sistema de control completo desde la producción hasta la venta con control físico-químico y organoléptico, entre otros.

Todos nuestros vinos cuentan con D.O.Ca.

3. El tipo de uva y la añada

Aparte de la Denominación de Origen, en la botella de un buen vino también encontrarás información sobre la variedad o variedades de uva que se han utilizado para hacerlo. Cada una de ellas determinará el sabor y la textura del vino. Hay muchos tipos, pero entre las uvas tintas, la más utilizada en España es la uva tempranillo, que se denomina así porque madura más rápido que otras variedades de uvas tintas. Se trata de una uva que no es muy ácida y su olor evoca a los frutos del bosque. A nivel internacional, entre las uvas tintas, destaca la Cabernet Sauvignon.

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En cuanto a las uvas blancas, destaca la uva verdejo, que es una de las cepas más antiguas de España. También la uva albariño, sauvignon blanc o chardonnay. Te suenan, ¿verdad?

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Respecto a la uva, es posible encontrarse con tres tipos de vino: si utilizan un solo tipo de uva al 100% es monovarietal, si utiliza un 80% o más de un tipo de uva, se considera varietal y si utiliza más de un tipo de uva en porcentajes inferiores al mencionado, se consideran multivarietales.

Por último, es posible que también encuentres información sobre la añada. Esta hace referencia al año en el que las uvas fueron cosechadas, un dato que puede dar información sobre las condiciones climatológicas en las que maduraron, si fueron óptimas o no, lo cual afectará a la calidad de este.

Uvas

4. La edad del vino

La edad del vino también es un elemento clave. Esta aparece indicada en la botella y puedes encontrar las siguientes:

  • Genéricos (Jóvenes): se embotellan justo después de su fermentación. Su sabor es más fresco y afrutado. Su duración es menor, por lo que es importante que no tengan más de un año de antigüedad.
  • Crianza: pasan un proceso de maduración de 3 años, de los cuales un año deben permanecer en barrica de roble. Su sabor es más fuerte y tienen más aroma. En vinos blancos pasan un tiempo mínimo de envejecimiento en barrica de 6 meses.
  • Reserva: reposan un mínimo de 3 años hasta ser embotellados, de los cuáles pasan al menos 1 años en barrica, complementado con un envejecimiento en botella de 6 meses. Están mucho más estructurados y su aroma es más potente. En vinos blancos el período de crianza es de 2 años, de los cuales debe pasar como mínimo 6 meses en barrica.
  • Gran reserva: estos suelen proceder de cosechas de gran calidad y pasan por un proceso de 60 meses de reposo, de los cuales 2 años como mínimo pasan en barrica y 2 años en botella. En vinos blancos el período de crianza es de 4 años, de los cuales 6 meses como mínimo los deben pasar en barrica.

A la hora de decantarse por unos o por otros, es importante tener en cuenta que, a mayor edad, más sabor y cuerpo tendrá el vino. Entre nuestros vinos puedes encontrar diferentes opciones de calidad para todos los gustos.

5. El tamaño del corcho

Sí, como lo lees, el tamaño del corcho puede ayudarte a elegir bien el vino. En este sentido, es preferible que el corcho sea largo, ya que este hace que el vino se conserve y mejore con la edad. Esto es así porque evita la entrada de bacterias y facilita la extracción o girado del mismo cada determinado tiempo.

6. Dulce, semidulce o seco

En algunos vinos, especialmente en los blancos, también podrás encontrar información sobre si el vino es más o menos dulce. Esto, por supuesto, dependerá del nivel de azúcar que contenga el vino. Los semidulces o dulces son perfectos para aperitivos, frutas, quesos y postres.

7. El alcohol

Encontrarás la información relativa al alcohol que contiene cada vino en el etiquetado posterior de la botella. Este se mide en porcentaje de volumen total y puede variar dependiendo del tipo de uva y las condiciones de fermentación. No obstante, lo habitual es que se encuentre entre el 10% y el 14%.

Brindis

8. El precio

Como en todo, es posible que pienses que, a mayor precio, mayor calidad. Pero esto no siempre es así ya que, como decíamos, la calidad del vino depende de muchos factores. En España, afortunadamente, contamos con vinos de alta calidad a precios muy competitivos. Por lo tanto, nuestra recomendación es que elijas teniendo en cuenta todo lo anterior y adaptándolo a tu presupuesto.

En resumen, para saber si estás ante un buen vino, es importante que apuestes por sellos de calidad como la Denominación de Origen, que prestes atención a la información sobre la uva y su añada para así saber las condiciones climatológicas en las que crecieron, que te fijes en el corcho y que tengas en cuenta otros factores como la edad del vino, el alcohol o el precio. Por supuesto, el último punto clave será probarlo y determinar si su sabor y aromas son los adecuados o te gustan.